NINÓN SEVILLA, LA AVENTURERA QUE SE REINVENTÓ COMO ACTRIZ

Publié le par Kuali

NINÓN SEVILLA, LA AVENTURERA QUE SE REINVENTÓ COMO ACTRIZ

Oscar Dávalos Becerril/Notimex/México.- Ninón Sevilla llegó a México con una oleada de músicos, actrices y bailarinas cubanos que dejaron huella en el imaginario del espectáculo nocturno, del cabaret y del sabor de la isla en cada escenario que pisaron.  *Se cumplen cinco años del fallecimiento de la rumbera que trajo el mar de Cuba.

A personajes como Dámaso Pérez Prado y su irreverente mambo se sumaron cuatro bailarinas que iluminaron con sus cadenciosos movimientos los años 40 y 50, y formaron parte de la Época de Oro del cine nacional, en su faceta de arrabal.

María Antonieta Pons, Amalia Aguilar y Ninón Sevilla, escuadra de cubanas a la que se sumó la mexicana Meche Barba, conformaron un grupo que luego se consolidó como un género, el del cine de rumberas.

Neé Emilia Pérez Castellano, nombre real de Ninón Sevilla, desembarcó en Veracruz en 1946 para incorporarse a un espectáculo teatral que encabezaba Libertad Lamarque. De acuerdo con el artículo La mil y una rumbas. Cuatro cubanas en México, de Gabriela Pulido, en gira por la Ciudad de México, el cineasta Pedro Calderón la contrató para su primera cinta,Carita de ángel.

La cadencia que conquistó al cine

Sin embargo, la magia de Ninón arrancó cuando conoció a Alberto Gout, con quien haría mancuerna en los proyectos más sobresalientes de la bailarina. La primera cinta que hicieron juntos fue Revancha, de 1948.

La cadencia de su cuerpo en movimiento y su fuerte personalidad, suplían sus limitados alcances como actriz. En dos películas dirigidas por Fernando A. Rivero (1949), Coquetay Perdida, Ninón Sevilla fue construyendo el personaje de la rumbera.

Se consagra como la imagen del México nocturno, donde reina la prostitución y la violencia, con Aventurera, filme con el que también se consolidó el binomio Gout-Sevilla, como lo describe Pulido en su estudio.

La película, de 1950, se convirtió en emblema de una época; la trama se mantiene hasta ahora, en versiones de teatro-cabaret. Y todo empezó con Ninón Sevilla. El escritor y cronista Carlos Monsiváis, apasionado de este tipo de cine, escribió: “La rumbera escenifica en cada número todas las etapas de descubrimiento del sexo hasta culminar, bélicamente, en el ‘coito de una sola persona’”.

En el ensayo El fin de la diosa arrodillada, publicado en la revista Nexos(febrero,1992), Monsiváis afirma que “de algún modo, cada estremecimiento coreográfico de Ninón Sevilla podría verse a la luz de la teoría de Eisenstein de la “pars pro toto”, la parte por el todo. En el ejemplo de los espejuelos del oficial en la revuelta de El acorazado Potemkin, el objeto abandonado significaba la liquidación del autoritarismo; en cada meneíto de Ninón Sevilla se condensan todos los acostones que la censura prohíbe y el espectador ansía”.

Del arrabal como idílico paraíso

Luego de Aventurera, el camino de Ninón estaba trazado y difícilmente se podría ir por otra vereda. En tres años filmó las que pueden ser el estandarte del cine de rumberas: En 1950 hizo Sensualidad(Alberto Gout); luego rodó Víctimas del pecado(1951), dirigida por Emilio Fernández; el mismo año rodó No niego mi pasado, Mujeres sacrificadasy Aventura en Río, todas bajo la tutela de Gout.

A las temáticas oscuras, de mujeres al borde de lo permitido, la forma de interpretar el baile cubano de Ninón, pegaba en las buenas conciencias de una sociedad como la mexicana de la mitad del siglo XX.

En una entrevista que le hizo Fernando Muñoz a la cubana, para su libro Las reinas del trópico, Ninón Sevilla decía que era una auténtica promotora de la danza cubana. “Que me copiaran me encantaba, porque has de saber que todas, todas, bailaron o quisieron bailar rumba como en el cine. Y que la rumba es cultura, porque es la música de mi país, la del pueblo”.

Y complementa el comentario diciendo que “la rumba no te la bailaba la gente de dinero, la bailaba la gente del pueblo. Rumba, son, danzón, punto, contrapunto, guaracha, cumbia, cha cha chá, mambo… todo eso lo tengo dentro de mí”, refiere en la entrevista.

A lo largo de su carrera cinematográfica, Ninón Sevilla dibujó una imagen de sí misma que ya no disociaba el personaje de la intérprete. Monsiváis define esa fotografía permanente. De hecho, dice el autor de Escenas de pudor y liviandad, “dos de los emblemas del cambio de mentalidad son la prostituta en su dimensión de ‘ángel caído pero trepidante’, y el ama de casa en su vertiente de santa prescindible”.

Y complementa en el texto de Nexos: "Ninón Sevilla en Aventurera, Sensualidad, Aventura en Río,Revancha, Víctimas del pecado, es la Vamp que no pudo darse en los años 20 y es la imagen apoteósica de la querida, aquella que no confiere respetabilidad pero sí prestigio: ‘No se la presentaría a mi madre, pero que lo sepan todos mis amigos’”.

Ninón Sevilla se reinventa

Sin embargo, otra de las virtudes de la rumbera cubana es que supo reinventarse cuando el cine se fue por otros rumbos y el cuerpo ya no cimbraba contoneándose, ni cimbraba la moral social.

Con la experiencia en los sets, se pudo deshacer del crédito principal para dar paso a integrarse a los elencos. Así, estuvo activa en cintas como Viva el chubasco(1983), Hoy como ayer(1987) y Jóvenes delincuentes(1989), entre otras.

Pero sobre todo, Ninón encontró la forma de entrar al mercado de la televisión a través de telenovelas, el género mayor de la pantalla chica. Desde Juicio de almas,de 1964, pasando por Rosa salvaje(1987), María la del barrio(1995), La usurpadora(1998), Amarte es mi pecadoy su última telenovela, Qué bonito amor,de 2012.

Ninón Sevilla se convirtió en mito el 1 de enero de 2015. Falleció a los 91 años, luego dejar un viento de rumba traído del mar de cuba, en la historia del cine mexicano.

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