El agua y el aceite en una sola fecha

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El agua y el aceite en una sola fecha

El 20 de abril coinciden el nacimiento del líder nazi Adolf Hitler, hace 128 años, y la muerte del socialista argentino Alfredo Palacios, hace 52.

El agua y el aceite en una sola fecha

Tal día como este jueves, pero en 1889, nacía en Austria el canciller y führer (dictador) alemán Adolf Hitler

Oriundo del imperio austrohúngaro, peleó en la Primera Guerra Mundial para la República de Weimar (Alemania). 

Escaló posiciones en el ejército y al mismo tiempo fue parte del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Partido Nazi). 

Se posicionó políticamente y, aunque no pudo llegar al poder tras un fallido golpe de Estado, negoció y presionó con la fuerza de su partido para ser nombrado Canciller. 

Fundó el Tercer Reich, promovió el pangermanismo, el antisemitismo y el dominio territorial, militar e ideológico sobre Europa. 

Fue el responsable de la muerte de millones de judíos. 

Se suicidó al final de la Segunda Guerra Mundial.

El pionero que murió en la pobreza

El mismo día, en 1965, fallecía Alfredo Palacios, el primer diputado socialista electo en el continente.

Nació en Buenos Aires el 10 de agosto de 1880, mientras Nicolás Avellaneda terminaba su mandato y Julio A. Roca se preparaba para asumir el poder.

En 1894 se produjo su primera aparición pública, destacada por los diarios de la época: fue uno de los oradores en el entierro de José Manuel Estrada, uno de los pensadores y hombres de acción más notables del catolicismo argentino.

En 1904 se produjo un hecho trascendental: ese año Alfredo Palacios fue electo diputado por el barrio de La Boca, convirtiéndose de esa manera en el primer legislador socialista de todo América. 

Un gran logro para aquel letrado que había colocado en la puerta de su casa la siguiente placa: “Abogado. Atiende gratis a los pobres”.

Como legislador impulsó las primeras leyes socialistas: la del descanso dominical en 1907 y la "ley de la silla", que obligaba a los patrones a disponer de una silla para el descanso de los empleados de comercio.

En 1913 denunció los exorbitantes sobreprecios que se estaban pagando por la construcción del edificio del Congreso de la Nación.

Tanto como abogado, docente, político o legislador, defendió los valores de la igualdad, la libertad y la solidaridad social.

Murió en la pobreza y hoy en su antigua casa de Buenos Aires funciona la Fundación Alfredo Palacios.

Publié dans Articles de Presse

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