Vuelve la madrastra

Publié le par Lucia Mendez

JournalElmundo publié le 06/11/2011 par Lucia Mendez

En la campaña electoral del año 86, Adolfo Suárez bautizó a la Banca como la madrastra porque no le concedía créditos al CDS para concurrir a las elecciones.

Suárez AdolfoEl ex presidente nunca fue amigo de los banqueros y eso le granjeó muchas simpatías. Los militantes de este partido se pasearon por España con una pegatina en la solapa en la que decía: "Yo también tengo problemas con los bancos. Vota CDS". La madrastra ha vuelto y los españoles tendrían que desempolvar las pegatinas de Suárez.

Esta madrastra de ahora es incluso peor que la del 86. Los bancos son en gran parte responsables de la brutal crisis por la que atravesamos. Pero mientras que los trabajadores y los parados están sufriendo las consecuencias, los banqueros se pasean a cuerpo por España sin que nadie les incomode ni les abuchee, que es lo que se merecerían.

La sociedad democrática está inerme ante los abusos de los dueños del dinero, que en los días de vino y rosas lograron unos beneficios escandalosos a costa del sudor de todos y cuyos directivos ganaban cantidades obscenas de dinero. Cuando quieren, como en esta última década, te engañan para darte créditos por el 120% del valor de tu casa y cuando quieren, como ahora, cierran el grifo y no podemos hacer nada para obligarles a abrirlo.

Ni siquiera el Gobierno puede hacer nada. Zapatero ayudó a los bancos con un plan de rescate a cargo del dinero de todos, pero ellos están estrangulando el sistema a base de no conceder créditos ni siquiera a las empresas y a los particulares que acreditan su solvencia. Si esta situación se prolonga mucho en el tiempo, el Gobierno no podrá explicar sin que se le caiga la cara de vergüenza por qué avaló con dinero público a la madrastra que primero nos metió en la crisis y ahora asfixia sin pudor nuestro sistema económico.

Estamos en sus manos, pero si nos pusiéramos la pegatina de Suárez al menos ejerceríamos el derecho al pataleo, que ya ni eso nos va quedando. Eso, o que los banqueros cuando salgan de sus despachos de maderas nobles a subirse en sus coches blindados sean abucheados como se merecen.

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